Prólogo
 
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Prólogo
 
   

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Presentación
del Libro
 
Prólogo
Corrían los últimos años de la década del 60, ¿o comienzos de los 7O? No recuerdo bien. Estando de visita en Lima, Gilberto Dávila, viejo paisano y amigo, me llevó a conocer “Brisas del Titicaca" en su sede del Parque de la Reserva. Fue una visita muy breve, entre la cuatro a cinco de la tarde; el local era amplio, con austero mobiliario, lucía limpio, estaba vacío por la hora. Esta visita disipó mi curiosidad, que compartíamos los puneños, porque la existencia de la institución
puneña en Lima era tema de conversación en los ambientes sociales y culturales de la ciudad de Puna. Su fama llegó gracias a las noticias de orgullosos visitantes que habían tenido.
contacto con los briseños. Comentaban los esfuerzos que éstos hacían para consolidar la institución. En Puna se compartía con simpatía y buenos deseos el empeñoso trabajo de construir un templo a la Cultura Puneña; pues la motivación principal, según sabíamos, no era la simple reunión social Lograr eso es fácil. Lo difícil es que una institución se trace fines artísticos y culturales, además de los sociales, porque complica el requerimiento de esfuerzo.
En 1983, después de una década de estadía en Lima, por invitación del señor Carlos Cano Pinazo, ingresé como socio activo. En el interin solía encontrarme con César Cortez, julio Monje en el Aéreo Club y me narraban los esfuerzos que hacían los Briseños por reactivar «Brisas del Titicaca': Tal vez, por eso perdí contacto con la institución.
Desde el primer momento tuve curiosidad de identificar a la persona que se le ocurrió el evocativo nombre. Pues tiene una eufonía que a los puneños nos traslada, en alas de la nostalgia, por los cqminos y la tradición de Puno.
En realidad, con el paso de los años, nadie guardaba memoria certera y fidedigna del creador o creadores del nombre. Es seguro que una institución no se forma a partir del nombre. Definitivamente es al revés. Las versiones que recibí eran contradictorias, incompletas o anecdóticas. Me di cuenta que los socios y dirigentes no tenían una versión, llamémosla oficial del origen del nombre, menos del génesis como institución. Propuse en el Consejo Directivo, que presidía Fermín Jiménez, la conformación de una Comisión que se preocupara de reunir testimonios, documentos, datos, pistas que condujeran al conocimiento de aquellas inquietudes. El trabajo de la Comisión serviría como huella de rescate, como materia prima para armar la versión histórica a cargo de gente especializada. Lamentablemente, al parecer, la Comisión enredó su finalidad entre recabar datos y redactar la historia y su trabajo quedó en nada.
El guante lo recogieron Carlos Cano y julio Monje y editaron el libro: "BRISAS DEL TITlCACA. Apuntes sobre su Historia y Trayectoria Institucional. 1 Etapa': No es propósito de este prólogo comentar su contenido.
Lo cierto es que Bruno Medina Enríquez completa la versión de Cano y Monje con este nuevo título: ((BR1SAS DEL TITICA CA. Del Gran Cambio a la Consolidación lnstitucional" cuyos originales tengo en la mano, con el encargo de prologar la obra.
Prologar un trabajo literario es una tarea de suma responsabilidad. Tal vez no merezca la distinción de hacerlo; pero con el autor hemos compartido, sin saberlo, la inquietud de saber los orígenes. Él, con su vocación de investigador, ha sabido descubrir fuentes, ha encontrado testimonios que le han servido para profundizarse en el tema del origen de Brisas del Titicaca y sobre todo nos da'una versión ya no anecdótica del génesis de una institución, ahora fuerte y con mucho futuro.
La obra se convertirá, no cabe11: dudas, en fuente de consulta. Es un trabajo serio que deja testimonio de la labor de quienes fundaron Brisas del Titicaca, la hicieron desaparecer, la refundaron y la consolidaron poniéndola en el camino del desarrollo.
Quien se deje llevar en la sencillez de un lenguaje cálido, espontáneo encontrará, en sus líneas, el mensaje de las generaciones que van dejando una lección que cada quien debe interpretar. Sobre todo, nos hace comprender que quienes asumen los cargos directrices deben entender que sus antecesores se encontraron con problemas que resolvieron a su modo de entender las cosas, no con propósito malsano. Los dirigentes inteligentes recurren a la experiencia de sus predecesores cuando se ingresa a la etapa del desarrollo. Para entender los propósitos de los dirigentes será útil el mensaje de esta obra.
El trabajo de Bruno Medina Enríquez es el resultado de muchos esfuerzos de investigación y recopilación de datos que parcialmente fueron publicados en la revista “Aswan K’ari”: que él dirige. Está profusamente documentado y será de sumo interés repasar sus páginas para encontrarse con la historia, con los personajes que la protagonizaron y sentirse orgulloso de ser integrante de una institución en cuyos ambientes, en sus actividades se respira, día a día, las brisas que vienen del Titicaca.
 
Palabras Iniciales
La Historia de la Asociación Cultural Brisas del Titicaca, una de las más importantes instituciones de residentes provincianos en Lima, es un tema que requiere ser conocido con la mayor veracidad posible. Los hechos no deben perderse en la bruma del olvido, la memoria es frágil y no es bueno conocerlos sólo por la tradición. Poner estos hechos en blanco y negro ha sido una preocupación de mucho tiempo. Nos hemos valido del testimonio de socios y amigos de la institución que aportaron sus experiencias respecto a la fundación y desarrollo institucional. Nuestro primordial deseo es publicar los datos que hubieran sido verificados.
La primera publicación sobre el tema la realizamos en noviembre de 1993 en la edición N° 4 de la revista "Aswan Qhari", (en esos días concluía la gestión presidencial de Antonio Borda en Brisas) con un artículo de Gustavo Ames Enríquez, titulado: "Apuntes para la Historia por Escribir de Brisas" inspirado por unas fotografías de propiedad de mi familia y otras, en las que aparece el Elenco de Danzas de Brisas del Titicaca participando en un concurso, en junio del año 1969, en el Coliseo del Puente del Ejército. El Elenco de Brisas ganó el primer premio en una reñida competencia final en el Teatro Municipal. Este triunfo marcó historia y le sirvió como tema a Gustavo quien reafirmó la historia en esa edición de Aswan Qhari Nº 4 -que yo dirigía-. Posteriormente, en la edición N° 8 de noviembre de 1994, y en la edición N° 10 de esa revista en agosto del 95 se publicó versiones de David Melendez Núñez.
Durante la Presidencia de Fermín Jiménez, a iniciativa del socio Rubén Ponce, se propuso a los pioneros y antiguos asociados contribuyeran con colaborar en la redacción de la "Historia de Brisas del Titicaca" aportando datos y documentos, si fuera posible. Con este fin, el Consejo Directivo nombró una Comisión presidida por Hugo Espinosa, Vicepresidente de entonces. A pesar del esfuerzo que realiza la Comisión no logró su cometido.
En 1995, en la Revista "BRISAS", primer número del vocero oficial de la institución, bajo la dirección de Adolfo Huirse Cairo, se toca el tema haciendo mención del artículo de Gustavo Ames, escrito en Aswan Qhari Nº 4; así como la versión recogida de Angel Vargas Castellanos y la de Guillermo Zegarra Villar. Se publican algunas fotografías aparecidas en Aswan Qhari y otros testimonios fotográficos de las actividades en el local del Jr. Juan Castro, y se hace un llamado a quienes conozcan los albores de Brisas del Titicaca para que aporten datos para escribir su Historia. Sin embargo, quedó pendiente la posibilidad de hacerlo debido a que surgieron discrepancias de tipo formalista.
El reto, para tratar el tema tomando el testimonio de los protagonistas iniciales, se asume finalmente en la revista Aswan Qhari a partir del N° 13, de agosto de 1997 y los subsiguientes números: 14, 15, 16 y 17. En dichas ediciones se publican documentos, fotografías, anécdotas, narraciones de vivencias. Hechos que van quitando el velo de desinformación que, desde hacía mucho tiempo cubría el génesis de Brisas del Titicaca.
Los artículos que escribieron Tommy Sardón Bacarreza, Armando Azcuña Niño de Guzmán, Juan Carpio Mostajo, Miguel Biamón Rojas, Ricardo Lenz Sánchez, Humberto Miranda Montes de Oca y Salvador Guardia Silva hablan sobre la primera etapa de Brisas. Es cierto, no constituyen una versión "oficial"; pero sí, un testimonio valioso para la historia de nuestra institución que está por escribirse.
Como testigo de la inquietud por conocer la verdad, recogiendo testimonios para conocimiento de las nuevas generaciones, he participado en buscarla y encontrarla. Agradezco la información proporcionada, los testimonios que sirvieron de sustento a los artículos publicados en Aswan Qhari, son al fin y al cabo, una contribución para elevar el espíritu de quienes se preocupan por conocer y hacer conocer la historia de Brisas del Titicaca. Debo destacar como consecuencia de la búsqueda y la publicación de los testimonios, dos antiguos Briseños que participaban de la comisión de redacción de la historia, ante la falta de avances en dicha comisión se preocupan de realizar una redacción propia de sus experiencia. Ellos son Carlos Cano Pinazo y Julio Monje Herrera, que en 1999 escriben el libro publicado luego por la Asociación Cultural Brisas del Titicaca titulado: «BRISAS DEL TITICACA. Apuntes sobre su Historia y Trayectoria Institucional. I Etapa». Que recoge fundamentalmente la información anecdótica, testimonial y rememorativa desde la etapa en que Don Carlos Cano asume la presidencia del Centro Musical en 1967. Sin embargo poco se habla de los albores de la institución, salvo las primeras 5 páginas. En cambio se hace un recuento general de la actividad institucional y de las diversas gestiones presidenciales, a partir del entonces Centro Musical Brisas del Titicaca, bajo la presidencia de Carlos Cano Pinazo en que se convierte en Asociación Cultural Brisas del Titicaca, hasta la gestión presidencial de Antonio Borda Cabrera que concluye en 1993. Lamentablemente, don Carlitos Cano fallece sin ver siquiera el primer ejemplar impreso de su libro.
Parece que ésta fue la última contribución de alguien que como pocos participó con denodado esfuerzo a favor de Brisas que todos reconocemos por cierto. El libro no deja de ser un aporte testimonial; pero por no es una versión completa ya que siendo apuntes la historia debe abarcar desde los inicios de Brisas (1961-62) y debiera ser evaluada por una comisión especial que considere todos los aspectos, todas las etapas, revise, consulte fechas, acontecimientos, corrija datos publicados en ese libro y en este. Así confirme información que satisfaga la inquietud, muy acendrada entre los socios, de conocer la Historia General de Brisas del Titicaca.
En el N° 6 de la Revista "Altipampa", febrero de 1998, que dirige Hipólito Monzón, se publican entrevistas a Armando Azcuña, Tommy Sardón y Juan Carpio, quienes también se refieren al tema que nos preocupa. En "Diario de Marka" del 11 y 25 de octubre de 1987, Ricardo Lenz y Juan Carpio publican artículos acerca de la historia de Brisas. Finalmente recurro a documentos que obran en mi poder, testimonios orales y escritos recogidos de antiguos briseños, anécdotas y vivencias que son también fuentes a las que nos remitimos.
Con la idea de contribuir a ello, se ha escrito las siguientes páginas, pretendiendo encontrar respuestas sobre el nacimiento de Brisas, para luego pasar al asunto central de este libro desarrollando dos temas: "Etapa de Transición" y "Etapa de Consolidación Institucional", que se inicia en 1993, etapa de desarrollo alcanzado por la institución. Esta obra, por tanto, abarca parte de esa etapa auroral y luego continúa donde concluye lo escrito en el mencionado libro del Sr. Cano y el Sr. Monje.
Esta Historia empezó a escribirse desde un día en que en una agenda anotaba los hechos que se iban sucediendo, previendo que en algún momento se iba a dar el primer paso para el Gran Cambio hacia la consolidación y el desarrollo de esta gran entidad de puneños residentes en Lima.
Agregamos una segunda parte a este libro con la contribución de Jesualdo Portugal quien hace un recuento de las actividades culturales y sociales.
Tal vez, este libro no alcance la perfección deseada; sin embargo es una inquietud lograda gracias al apoyo de quienes como Tommy Sardon, Juan Carpio Mostajo, Armando Azcuña Niño de Guzman, Salvador Guardia y otros amigos que protagonizaron y son protagonistas de la historia institucional y que en largas reuniones de tertulia, me transmitieron sus vivencias y también gracias a los socios que se sienten satisfechos de participar en el proceso de cambios que ha llevado al desarrollo institucional.
Allí nace y se escribe la Historia, por ello va todos mi profundo agradecimiento.

Bruno Medina Enríquez.
brunom180@hotmail.com
 
CONSEJO DIRECTIVO 2000 - 2001
Consejo Directivo de la Asociación Cultural Brisas del Titicaca 2000-2001
Presidente:
Luis Arenas Lozada
Vicepresidente:
Bruno Medina Enríquez
Secretaria:
Elizabeth Bueno Castro
Tesorero:
Severo Arroyo Goyzueta
Vocal de Asuntos Culturales y Artísticos:
Marco Cortez Encinas
Vocal de Investigación y Desarollo:
Rubén Valencia Machicao
Vocal de Actividades Sociales y Rec.:
Edwin Hori Torrres
Vocal de Comunicación e Imagen:
Noé Ordoñez Machicao.